La ciudad de La Plata está llena de cafés con personalidad. Algunos invitan a la introspección, otros a la charla animada. Y hay quienes aseguran que cada estación del año tiene su café ideal.
En otoño, El Papelito con su decoración vintage y su luz tenue es ideal para leer un libro o escribir en soledad. En invierno, Jirafa Roja ofrece café fuerte y sillones mullidos para no querer salir más.

La primavera llama a sentarse en la vereda de Malisia, entre plantas y arte joven. Y en verano, los patios frescos de Oliva & Limón invitan a un brunch entre amigos, con limonadas caseras y sombra generosa.
Cada uno tiene su ritual, su carta, su clientela fiel. Pero todos comparten algo: la capacidad de ser refugio, pausa, paisaje urbano compartido.

Recorrer los cafés platenses es también recorrer la ciudad desde otro ritmo. Y descubrir que, a veces, una estación empieza cuando encontramos el café justo para habitarla.