En la localidad de Valentín Alsina, el bandoneón sigue sonando fuerte. Desde hace décadas, este instrumento se enseña en clubes barriales y escuelas, lo que ha generado una tradición única en la zona.

La orquesta municipal, formada en gran parte por adolescentes, reúne a más de 50 bandoneonistas que interpretan clásicos del tango y también nuevas composiciones.

“El bandoneón es parte de nuestra identidad cultural. Los chicos lo aprenden como si fuera la guitarra”, dice uno de los profesores locales.

Los vecinos organizan festivales anuales en plazas y centros culturales, donde el tango y la música popular se mezclan con la vida cotidiana.

Valentín Alsina se transformó así en un rincón bonaerense donde la tradición no se pierde, sino que se reinventa con cada generación.

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