Desde 2015, la consigna Ni Una Menos se transformó en un punto de inflexión dentro del debate público argentino. Lo que comenzó como una movilización puntual se convirtió en un movimiento social que puso en primer plano la violencia de género y sus múltiples expresiones.

La masividad de las marchas evidenció una demanda social que ya no podía ser ignorada. Miles de personas ocuparon el espacio público para exigir políticas concretas, justicia y mayor visibilización de una problemática estructural.

Con el paso de los años, Ni Una Menos amplió su alcance y su agenda, incorporando reclamos vinculados a la desigualdad, el acceso a derechos y la necesidad de un abordaje integral desde el Estado.
El impacto del movimiento también se reflejó en los medios de comunicación, que comenzaron a modificar la forma de tratar estos temas, incorporando nuevas miradas y enfoques.
“Ni Una Menos no es una consigna aislada, es un llamado colectivo y permanente”.

Más allá de una fecha puntual, el movimiento sigue presente en la conversación social y política, marcando un antes y un después.
Reflexionar sobre Ni Una Menos es reflexionar sobre el tipo de sociedad que se busca construir.
