La laguna de Mar Chiquita, ubicada en la costa atlántica bonaerense, sorprende a quienes la visitan por su tamaño y su paisaje inmenso.
Con más de 5.000 hectáreas de extensión, su superficie se asemeja a la del mar, aunque se trata de una laguna de agua salada con una biodiversidad única.

“Es un paraíso para las aves migratorias y los amantes de la pesca, y en el se producen uno de los pocos fenómenos vistos en el mundo”, destacan los guías locales.
El lugar combina playas, médanos y reservas naturales que atraen a turistas de todo el país durante todo el año.

Mar Chiquita es un ejemplo de cómo la naturaleza bonaerense puede sorprender con postales dignas de destinos internacionales.
Además de su belleza natural, la laguna es un refugio para diversas especies de aves y fauna autóctona, lo que la vuelve un lugar ideal para los amantes de la naturaleza y la observación de fauna. Sin dudas, la combinación de agua dulce y salada, junto con las dunas que la rodean, genera un ambiente propicio para una gran biodiversidad, consolidándose como uno de los destinos más especiales de la región.

